Ir al contenido principal

Se acabó.

Tanto tiempo... 
Tanto tiempo malgastado, entre sueños no cumplidos, sueños anhelados, entre personas conocidas y queridas, personas que no siempre cumplen la expectativa, algunas se quedan para siempre, otras pasan, ven, mienten, olvidan. Si fueras capaz de quedarte, de quedarte para siempre, de ser ese tipo de gente que confía, te quiere, te siente y nunca olvida... Esa gente que aunque pasen años, minutos, horas o días, se quedan marcados para toda la vida. 

Mi tiempo, ese tiempo malgastado, ojalá supieras cuanto te he estado esperando... Sueños, ¡JÁ! ¿Qué sería de nosotros sin los sueños? Demasiados intentos, aún así seguiré luchando por lo que quiero, por no perder más el tiempo, por hacer que estas palabras no se les lleve el viento. 


Vivimos tan aferrados a lo superficial que se nos olvida el poder ser felices con los pequeños detalles que nos hacen sentir así. Sonreír.

Comentarios

  1. ¿Y cuantos gramos necesitas para escribir esto? (Desde el respeto XD)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Pequeña gran revolución

La vida está tranquila, sin mucho alboroto, recorriendo una línea recta, sin una marea demasiado revuelta. Se puede decir que... Como volando en el avión sin turbulencias disfrutando del paisaje que las nubes te han dejado ver al apartarse. Aprovechando ese momento. Qué bonita la vida, ¿no? - piensas- Y, de repente, te viene esa canción de Dani Martín que tantas veces has reproducido en tu smartphone, o no, pero que seguro has escuchado en alguna emisora de radio. Pero es demasiado bonita para ser real y no te lo crees. No puede ser que todo vaya tan genial, que los problemas sean tan minúsculos, que no tengas rompederos de cabeza. No puede ser, algo tiene que ir mal, es imposible vivir bien. Y como no eres capaz de disfrutar este período de calma, buscas lo que llevabas tiempo deseando que desapareciera. Y ¡tachán! truco de magia realizado con éxito. Vuelta a las rayadas, como en la plena adolescencia; vuelta a las noches en vela, vuelta a complicarnos la vida. Y es que parece qu...

El amor en épocas turbias

Las expectativas duelen, hacen daño. La falta de ellas, sanan y te dejan vivir. Os lo digo yo que desde que decidí no ponérmelas, he encontrado hasta el amor. El amor hacia mi propia persona, el amor hacia lo más simple, el amor hacia un día a día, el amor hacia quien lo merece, el amor hacia lo común, el amor hacia, incluso, lo que jode. El amor. En general.  Estamos acostumbrados a vivir pensando que el amor está aprendido, como si hubiese nacido en nosotros de forma innata. Un amor dormido que se despierta cuando alguna situación de nuestra vida le activa la alarma. Es por ello que cada persona tiene su propio concepto del amor, su propia simbiosis, su propia relación y su propia manera de vivirlo. Cada uno pone límites y fronteras, hay quienes se las quitan. Pero, ¿sabéis algo importante? Desde pequeños nos dicen que no siempre te vas a poder dedicar a lo que más te gusta, o al menos al principio de tu trayectoria laboral, y a veces no les falta razón. Lo mismo pasa con...

Son aquellas pequeñas cosas...

Hace tiempo que descubrí caminar con mi canción favorita en los cascos. Hace tiempo que descubrí los ratos de bailoteos y risas con mis amigas, las bromas y las tonterías de ellas que me hacen reírme a carcajadas. Hace tiempo aprendí lo bello que es recordar la infancia cuando ves algún juguete antiguo o algún lugar donde jugaba. Hace tiempo aprendí que hay personas que te quieren por lo que eres y otras que te quieren por lo que puedes darle. Hace tiempo aprendí que lo bonito de esta vida está en las pequeñas cosas, en lo más normal, como pasar una tarde de piscina jugando a las cartas en el césped.