Ir al contenido principal

Ríe cuando puedas, llora cuando lo necesites.

En el fondo, a todos nos gusta pensar que somos fuertes. Que vamos a poder con todo lo que nos venga encima, que pudimos con lo de ayer y que podremos también con lo de mañana. Pero más en el fondo, sabemos que eso no es verdad. Porque ser fuerte no consiste en ponerse una armadura antirrobo ni esconderse detrás de un disfraz; ser fuerte consiste en asimilarlo. En asimilar el dolor y en dirigirlo, y eso no se consigue de un día para otro, se consigue con el tiempo.
Pero como por naturaleza solemos ser impacientes y no nos gusta esperar,

escogemos el camino corto. Escogemos el camino de disfrazarnos de algo que no somos y disimular. Sobretodo disimular. Sí, a todos nos gusta disimular los golpes, sonreír delante del espejo y salir a la calle pisando fuerte, para que nadie note que en realidad, lo que nos pasa de verdad, es que estamos rotos por dentro. Tan rotos que ocupamos nuestro tiempo con cualquier estupidez con tal de no pensar en ello, porque el simple hecho de pensarlo hace que duela.


Pero a veces, bueno... a veces tienes que darte a ti mismo permiso para no ser fuerte, bajar la guardia, y darte una tregua. Está bien bajar la guardia de vez en cuando. La mayoría de veces no queremos hacerlo porque eso supone tener un día triste, uno de esos viernes que saben a domingo, un día de esos que duelen, de recordar y echar de menos. A los que ya no están, y a los que están, pero lejos. Sin embargo, hay momentos que es lo mejor que puedes hacer: darte una tregua. Poner tu lista de reproducción favorita, tumbarte en la cama, y si hace falta, llorar. Llorar todo lo que haga falta, ya que eso no nos hace menos fuertes, es lo que nos hace humanos.

Ríe cuando puedas, llora cuando lo necesites. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

El amor en épocas turbias

Las expectativas duelen, hacen daño. La falta de ellas, sanan y te dejan vivir. Os lo digo yo que desde que decidí no ponérmelas, he encontrado hasta el amor. El amor hacia mi propia persona, el amor hacia lo más simple, el amor hacia un día a día, el amor hacia quien lo merece, el amor hacia lo común, el amor hacia, incluso, lo que jode. El amor. En general.  Estamos acostumbrados a vivir pensando que el amor está aprendido, como si hubiese nacido en nosotros de forma innata. Un amor dormido que se despierta cuando alguna situación de nuestra vida le activa la alarma. Es por ello que cada persona tiene su propio concepto del amor, su propia simbiosis, su propia relación y su propia manera de vivirlo. Cada uno pone límites y fronteras, hay quienes se las quitan. Pero, ¿sabéis algo importante? Desde pequeños nos dicen que no siempre te vas a poder dedicar a lo que más te gusta, o al menos al principio de tu trayectoria laboral, y a veces no les falta razón. Lo mismo pasa con...

Pequeña gran revolución

La vida está tranquila, sin mucho alboroto, recorriendo una línea recta, sin una marea demasiado revuelta. Se puede decir que... Como volando en el avión sin turbulencias disfrutando del paisaje que las nubes te han dejado ver al apartarse. Aprovechando ese momento. Qué bonita la vida, ¿no? - piensas- Y, de repente, te viene esa canción de Dani Martín que tantas veces has reproducido en tu smartphone, o no, pero que seguro has escuchado en alguna emisora de radio. Pero es demasiado bonita para ser real y no te lo crees. No puede ser que todo vaya tan genial, que los problemas sean tan minúsculos, que no tengas rompederos de cabeza. No puede ser, algo tiene que ir mal, es imposible vivir bien. Y como no eres capaz de disfrutar este período de calma, buscas lo que llevabas tiempo deseando que desapareciera. Y ¡tachán! truco de magia realizado con éxito. Vuelta a las rayadas, como en la plena adolescencia; vuelta a las noches en vela, vuelta a complicarnos la vida. Y es que parece qu...

(In)olvidable recuerdo

Dirás que son solo recuerdos, momentos. Son cómo imágenes que el tiempo oculta, no tienen vida propia pero le diste una oportunidad de formar parte de tu historia. Los recuerdos son parte de tu mente, tu memoria después de tantas cosas sigue fuerte recordando aquellos momentos intensos de tu vida: tu primer beso, tu primera caricia, tu primera vez... Testigo de tus primeras experiencias en la vida, como el empezar a tropezar y a levantarte de caídas con ayuda de los que tienes cerca y que nunca han dudado de ti, o incluso por iniciativa propia, ¿por qué no? Pero van pasando los años y vas olvidando cosas - aunque también hay cosas que nunca se olvidan - sin embargo a lgunos innecesarios momentos del pasado se marchitan poco a poco, porque hay recuerdos malos que a veces hacen tocar fondo, tan profundos que te hacen pensar, recapacitar, comerte la cabeza o sumergirte en un mar que te quiere ahogar. También sé que existen promesas que jamás se han cumplido. Promesas rotas, prome...