Ir al contenido principal

Nadie me volvió a besar

Aquel beso... 
Aquel maldito e inolvidable beso. El último beso que sentenció la despedida, ya no había marcha atrás después de aquel momento. Quizás no fue el mejor beso, pero lo que sí sé es que no va a haber otro igual; fue como borrar de mi memoria todos los demás. El último beso y el único al mismo tiempo. Después de todo. Qué cosas tiene la vida, ¿verdad?

Desde ese momento empecé a echarte de menos de una manera que jamás había experimentado. Digamos que fue de una manera especial mía. Ahora cuando llueve me da igual llevar paraguas, la lluvia cala igual de hondo que tú al vernos, incluso mi manta de felpa ya no calienta como lo hacía. Algo ha pasado después de aquel beso. 

Mi vida es un sin rumbo, ando desorientada, no sé muy bien hacia donde me dirijo, pero no puedo parar de caminar. El desequilibrio emocional me corroe hasta tal punto que ando como una puta desesperada en tu encuentro tocando con la yema de mis dedos todas las rugosidades que me recuerden a los cien lunares de tu espalda que forman la constelación más bella que el universo quisiera tener, y que también echo de menos.

Desde que te marchaste después de aquel beso la casa ya no huele a café por las mañanas y nadie deja mensajes de buenos días en el espejo empañado del baño. Nadie me para los pies cuando me enervo, y nadie me acaricia el pelo en mis noches de insomnio. Desde que te fuiste ya no duermo y siempre es la luz naranja del amanecer la única intrusa en nuestra habitación. 

Y mira que lo intento, pero no soy capaz de dejar de echarte de menos de esa manera especial mía de hacerlo. 

Qué tendría aquel beso... que nadie me volvió a besar igual.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Pequeña gran revolución

La vida está tranquila, sin mucho alboroto, recorriendo una línea recta, sin una marea demasiado revuelta. Se puede decir que... Como volando en el avión sin turbulencias disfrutando del paisaje que las nubes te han dejado ver al apartarse. Aprovechando ese momento. Qué bonita la vida, ¿no? - piensas- Y, de repente, te viene esa canción de Dani Martín que tantas veces has reproducido en tu smartphone, o no, pero que seguro has escuchado en alguna emisora de radio. Pero es demasiado bonita para ser real y no te lo crees. No puede ser que todo vaya tan genial, que los problemas sean tan minúsculos, que no tengas rompederos de cabeza. No puede ser, algo tiene que ir mal, es imposible vivir bien. Y como no eres capaz de disfrutar este período de calma, buscas lo que llevabas tiempo deseando que desapareciera. Y ¡tachán! truco de magia realizado con éxito. Vuelta a las rayadas, como en la plena adolescencia; vuelta a las noches en vela, vuelta a complicarnos la vida. Y es que parece qu...

El amor en épocas turbias

Las expectativas duelen, hacen daño. La falta de ellas, sanan y te dejan vivir. Os lo digo yo que desde que decidí no ponérmelas, he encontrado hasta el amor. El amor hacia mi propia persona, el amor hacia lo más simple, el amor hacia un día a día, el amor hacia quien lo merece, el amor hacia lo común, el amor hacia, incluso, lo que jode. El amor. En general.  Estamos acostumbrados a vivir pensando que el amor está aprendido, como si hubiese nacido en nosotros de forma innata. Un amor dormido que se despierta cuando alguna situación de nuestra vida le activa la alarma. Es por ello que cada persona tiene su propio concepto del amor, su propia simbiosis, su propia relación y su propia manera de vivirlo. Cada uno pone límites y fronteras, hay quienes se las quitan. Pero, ¿sabéis algo importante? Desde pequeños nos dicen que no siempre te vas a poder dedicar a lo que más te gusta, o al menos al principio de tu trayectoria laboral, y a veces no les falta razón. Lo mismo pasa con...

Son aquellas pequeñas cosas...

Hace tiempo que descubrí caminar con mi canción favorita en los cascos. Hace tiempo que descubrí los ratos de bailoteos y risas con mis amigas, las bromas y las tonterías de ellas que me hacen reírme a carcajadas. Hace tiempo aprendí lo bello que es recordar la infancia cuando ves algún juguete antiguo o algún lugar donde jugaba. Hace tiempo aprendí que hay personas que te quieren por lo que eres y otras que te quieren por lo que puedes darle. Hace tiempo aprendí que lo bonito de esta vida está en las pequeñas cosas, en lo más normal, como pasar una tarde de piscina jugando a las cartas en el césped.