Ir al contenido principal

Doy rienda suelta a mi emoción...

Felicidad, libertad, seguridad, pasotismo, ilusión, desconcerteza. Sí, esa sería la palabra, desconcerteza, todo esto me desconcierta pero una vez más, tal vez la última, voy a pasar, a seguir con esta ilusión, la que me pueda quedar después de todo. Y ver qué pasa, ver que es lo que la suerte depara esta vez, espero que sea definitivo, tanto si es positivo como si no lo es. Pero necesito claridad, sinceridad. No tengo miedo de hablar, expresar, soñar, besar...
A día de hoy me siento libre, sin ningún cargo de conciencia por haber hecho todo lo posible, lo posible por lo que quiero, por conseguir una simple sonrisa tuya, y la conseguí; poco a poco lo voy consiguiendo, pero ahora este pasito es tuyo, tanto si lo das cómo si no, esta vez, está en tus manos. Mientras tanto pienso disfrutar como desde un tiempo atrás no lo he hecho. Vivir, cantar, bailar, soñar, saltar, suspirar, sonreír, mirar, contar, pensar, jugar…

Comentarios

Entradas populares de este blog

Los buenos momentos

Llega un momento que tienes que alejarte del drama sin motivo y de la gente que lo provoca. ¿De qué modo? Rodeándote de personas que te hacen reír con tales carcajadas, que te olvidas de lo malo y te centras solamente en aquello que es bueno. La verdad es que no estaría nada mal que mi vida fuera como un álbum de fotos; podría elegir mis mejores momentos y disfrutarlos a mi antojo, podría arrancar de su sitio todos esos momentos que no estuve bien, esos momentos que no me gustan, quemarlos, y que ya no tuviesen un sentido en mi vida porque ya no existirían. Podría poner en ese álbum de fotos mil momentos en los que estuve bien y no tendría páginas suficientes para eso. Pero bueno la vida no está tan mal sin serlo, puedo aguantar, aunque solo sea por esos momentos en los que temes a la muerte y no te gustaría dejar esto jamás.  Procuro disfrutar de las cosas buenas que tiene este mundo, aunque por si algún día puedo, hago una fotografía a cada momento feliz que puedo, por si acas...

El amor en épocas turbias

Las expectativas duelen, hacen daño. La falta de ellas, sanan y te dejan vivir. Os lo digo yo que desde que decidí no ponérmelas, he encontrado hasta el amor. El amor hacia mi propia persona, el amor hacia lo más simple, el amor hacia un día a día, el amor hacia quien lo merece, el amor hacia lo común, el amor hacia, incluso, lo que jode. El amor. En general.  Estamos acostumbrados a vivir pensando que el amor está aprendido, como si hubiese nacido en nosotros de forma innata. Un amor dormido que se despierta cuando alguna situación de nuestra vida le activa la alarma. Es por ello que cada persona tiene su propio concepto del amor, su propia simbiosis, su propia relación y su propia manera de vivirlo. Cada uno pone límites y fronteras, hay quienes se las quitan. Pero, ¿sabéis algo importante? Desde pequeños nos dicen que no siempre te vas a poder dedicar a lo que más te gusta, o al menos al principio de tu trayectoria laboral, y a veces no les falta razón. Lo mismo pasa con...

Se acabó.

Tanto tiempo...   Tanto tiempo malgastado, entre sueños no cumplidos, sueños anhelados, entre personas conocidas y queridas, personas que no siempre cumplen la expectativa, algunas se quedan para siempre, otras pasan, ven, mienten, olvidan. Si fueras capaz de quedarte, de quedarte para siempre, de ser ese tipo de gente que confía, te quiere, te siente y nunca olvida... Esa gente que aunque pasen años, minutos, horas o días, se quedan marcados para toda la vida.  Mi tiempo, ese tiempo malgastado, ojalá supieras cuanto te he estado esperando... Sueños, ¡JÁ! ¿Qué sería de nosotros sin los sueños? Demasiados intentos, aún así seguiré luchando por lo que quiero, por no perder más el tiempo, por hacer que estas palabras no se les lleve el viento.  Vivimos tan aferrados a lo superficial que se nos olvida el poder ser felices con los pequeños detalles que nos hacen sentir así. Sonreír .