Ir al contenido principal

Que todo lo malo sea hoy

Hay mil formas de estimar un sentimiento ocasional que se tiene como objeto de alguien. Pero siendo sincera, sé necesita mucho tiempo de recapacitar lo que piensas de ese, vale la pena reutilizar recuerdos pasados en aprender a usar las nuevas acciones. Pretender ser una cosa no conlleva que puedas llegar a engañar a los que tienes que hacerles creer que eres de una manera o de otra, simplemente deja que las acciones salgan de ti, que digan lo que quieres hacer, sentir o pensar. Pasar del mundo está bien, ¿sabes?


Es simple, levántate con una sonrisa, intenta pensar lo menos posible en las cosas que te hacen estar de bajón o en las cosas que hacen que gastes tus fuerzas y dáselas a aquellos que se merecen que le transmitas algo bueno para que el mundo vaya mejor. Con esto voy a hacerme una promesa, la cual cosiste en ser feliz, porque todo lo que te haga estar infeliz no se merece ni tiempo, ni quitarte parte de la felicidad de un día, el cual lo empiezas con el pie derecho y con la sutileza que hace que todo vaya sobre ruedas. Solo hay que pasar de lo que te produzca mal estar, dejar todo a un lado y vivir a tu rollo con los que necesitas, todo lo demás no importa, porque si no eres parte de la solución eres parte del problema y solo los que están donde tienen que estar, porque tú has querido tenerlos ahí, saben cómo encontrar tal solución. No te preocupes por el día que vendrá mañana, preocúpate porque los que te quieren. Sean felices al ser recompensados por una sonrisa tuya, una sonrisa que se pueda ver en tu cara cada mañana.


La solución tiene un problema, éste es que ya… ya va mejor. Por una vez no hay nada que esperar, simplemente centrarse en lo que te importe, y si puede ir mejor que ahora, esperaré sin darme cuenta, porque no necesito nada ni menos ni más para levantarme con la sonrisa que hace falta para los míos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Pequeña gran revolución

La vida está tranquila, sin mucho alboroto, recorriendo una línea recta, sin una marea demasiado revuelta. Se puede decir que... Como volando en el avión sin turbulencias disfrutando del paisaje que las nubes te han dejado ver al apartarse. Aprovechando ese momento. Qué bonita la vida, ¿no? - piensas- Y, de repente, te viene esa canción de Dani Martín que tantas veces has reproducido en tu smartphone, o no, pero que seguro has escuchado en alguna emisora de radio. Pero es demasiado bonita para ser real y no te lo crees. No puede ser que todo vaya tan genial, que los problemas sean tan minúsculos, que no tengas rompederos de cabeza. No puede ser, algo tiene que ir mal, es imposible vivir bien. Y como no eres capaz de disfrutar este período de calma, buscas lo que llevabas tiempo deseando que desapareciera. Y ¡tachán! truco de magia realizado con éxito. Vuelta a las rayadas, como en la plena adolescencia; vuelta a las noches en vela, vuelta a complicarnos la vida. Y es que parece qu...

El amor en épocas turbias

Las expectativas duelen, hacen daño. La falta de ellas, sanan y te dejan vivir. Os lo digo yo que desde que decidí no ponérmelas, he encontrado hasta el amor. El amor hacia mi propia persona, el amor hacia lo más simple, el amor hacia un día a día, el amor hacia quien lo merece, el amor hacia lo común, el amor hacia, incluso, lo que jode. El amor. En general.  Estamos acostumbrados a vivir pensando que el amor está aprendido, como si hubiese nacido en nosotros de forma innata. Un amor dormido que se despierta cuando alguna situación de nuestra vida le activa la alarma. Es por ello que cada persona tiene su propio concepto del amor, su propia simbiosis, su propia relación y su propia manera de vivirlo. Cada uno pone límites y fronteras, hay quienes se las quitan. Pero, ¿sabéis algo importante? Desde pequeños nos dicen que no siempre te vas a poder dedicar a lo que más te gusta, o al menos al principio de tu trayectoria laboral, y a veces no les falta razón. Lo mismo pasa con...

Son aquellas pequeñas cosas...

Hace tiempo que descubrí caminar con mi canción favorita en los cascos. Hace tiempo que descubrí los ratos de bailoteos y risas con mis amigas, las bromas y las tonterías de ellas que me hacen reírme a carcajadas. Hace tiempo aprendí lo bello que es recordar la infancia cuando ves algún juguete antiguo o algún lugar donde jugaba. Hace tiempo aprendí que hay personas que te quieren por lo que eres y otras que te quieren por lo que puedes darle. Hace tiempo aprendí que lo bonito de esta vida está en las pequeñas cosas, en lo más normal, como pasar una tarde de piscina jugando a las cartas en el césped.