Recuerdo y recuerdo mientras mis ojos se desorientan, mi mandíbula se tensa, y mis dientes se frotan unos con otros provocando el sonido culpable de mi irritación.
Agarro mi cuello firmemente cuyo tacto me parece el mismo que el meter la mano en un cesto de pétalos de flor.
Quizá sea el líquido fluido y bermejo que resbala por él, quien hace que se vuelva igual de delicado.
"Algún día... Solo algún día, mi castañeo de dientes se convertirá en el acelerado pulso de tu corazón a punto de partir".
Agarro mi cuello firmemente cuyo tacto me parece el mismo que el meter la mano en un cesto de pétalos de flor.
Quizá sea el líquido fluido y bermejo que resbala por él, quien hace que se vuelva igual de delicado.
"Algún día... Solo algún día, mi castañeo de dientes se convertirá en el acelerado pulso de tu corazón a punto de partir".
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